Qué es el tarot
Más que una forma de “adivinar el futuro”, el tarot es un lenguaje que ha perdurado cientos de años en la humanidad gracias a su riqueza simbólica.

Nadie sabe a ciencia cierta los verdaderos orígenes de este mazo. Algunos dicen que nació con la civilización egipcia; sin embargo, los primeros registros comprobables de su existencia datan del siglo XV, en Italia. En aquel entonces, una familia acomodada encargó a un pintor la creación de estas cartas partiendo de un juego de naipes tradicional y tomando como referencia a personajes del carnaval italiano, como el bufón (conocido hoy en el tarot como El Loco).
En la actualidad, se conocen tres tipos principales de mazos: el de Marsella, el Rider-Waite-Smith y el de Thoth. Estos dos últimos fueron resultado de la visión de dos miembros de la Orden Hermética de la Aurora Dorada: Arthur Edward Waite y Aleister Crowley. Es fundamental hacer una mención honorífica a Pamela Colman Smith, la artista e ilustradora detrás del mazo Rider-Waite-Smith; su genio creativo permitió que los Arcanos Menores tuvieran escenas representativas, logrando que el tarot fuera mucho más intuitivo y accesible para todos.

El tarot tiene una estructura establecida: 22 arcanos mayores, que representan los grandes hitos o arquetipos de la vida de una persona, y 56 arcanos menores, que se asocian a situaciones del día a día. Entre estos últimos se encuentran las "cartas de la corte", que suelen representar rasgos de personalidad o roles que asumimos ante los demás.
Lejos de los mitos que lo rodean, hoy el tarot es reconocido como una poderosa herramienta para conectar con nuestro propio conocimiento; ese saber que hemos ido integrando incluso a través de generaciones. Funciona como una enciclopedia del inconsciente colectivo y, aunque hoy es utilizado por terapeutas, artistas y místicos, la verdad es que todos podemos sacarle un gran provecho. Al final del día, solo necesitas ser humano para poder leer el tarot.
