Acerca de mí
Desde adolescente me interesé por el tema místico, aunque no era bien visto. Había un choque con la religión que mi familia profesaba, pero también existía la incongruencia de querer saber el futuro: algo intrínseco al ser humano. Saber qué viene puede ser un acto de curiosidad o una necesidad de supervivencia, una forma de protegernos de posibles peligros.
En mi familia se hablaba constantemente de la lectura de cartas, pero era un tema “solo para adultos”. Además, desde que tengo memoria, en la televisión aparecían personajes que practicaban astrología o tarot, alimentando aún más mi intriga.
Muchos años más tarde, el tarot reapareció a través de las redes sociales. No sabía si abordarlo como un juego, como una parodia o como una práctica seria, pero sí sabía que quería que se quedara en mi vida por muchas razones. Me llamaban sus símbolos, el diseño gráfico y, desde luego, el misticismo que conlleva: ese imán que ejerce sobre los seres humanos.

Decidí comprar mi primer mazo y mi primer libro de tarot hace casi diez años, y desde entonces no ha dejado de formar parte de mi vida. Sigo descubriéndolo todos los días, porque es como esas personas que solo te permiten conocer un poquito de ellas a la vez. Si algo le gusta al tarot, es hacerle cosquillas a la curiosidad humana.
Hoy abrazo al tarot como un lenguaje poderoso, el espejo más honesto que he conocido, cuya labor es mostrarte lo que ya habitaba en ti. Es ese amigo que te dice las cosas como son porque quiere verte bien, porque reconoce tu potencial, porque cree en ti y porque te ama. El tarot eres tú, soy yo y así será siempre.
Soy Paco, diseñador de profesión, y desde niño he valorado la riqueza de los símbolos. Hoy me gusta acercar a las personas al tarot de una forma práctica, derribando las barreras que a veces nos impiden ver el valor de esta herramienta, que tiene algo que ofrecerle a cualquiera.